El
método de orientación corporal
es un trabajo basado sobre todo en el
conocimiento de la anatomía humana.
Nace de la curiosidad de saber que pasa
en el cuerpo, que músculos son los
que empiezan a frenar los movimientos y
que posible psicomatización se está
creando en la estructura de la persona.
Es un trabajo dulce donde no hay una
manipulación severa o brusca, escuchamos
al cuerpo y este nos indica cuando es
el momento para que podamos empezar a
trabajar en la casa del otro sin parecer
un intruso que entra sin llamar.
Todas
las manipulaciones se hacen para favorecer
que las articulaciones vuelvan a tener
conexión. Trabajamos desde
el origen a la inserción muscular
para averiguar cual es el grupo muscular
dominante que frena el movimiento. No
trabajamos las lesiones sólo como
una parte fisiológica que ha de
ser devuelta de nuevo a su lugar, ya que
nos limita nuestra labor cotidiana. La
estudiamos como el detonante que nos indica
que algo no funciona bien en nuestras
vidas. A veces solo con liberar la emoción
se libera la tensión. El resto
es más fácil colocar una
articulación cuando se libera la
emoción que nos provocó
la tensión necesaria para poder
provocarnos una lesión, que nos
haga reflexionar un poco sobre nuestro
estado actual. Toda enfermedad nos
da una nueva toma de conciencia de nuestra
realidad y nos hace reflexionar sobre
como actuamos en nuestras vidas y
si nos gusta o no nuestra conducta.
Nuestro cuerpo se comunica con nosotros
de ese modo, solo sabe darnos toques de
atención provocándonos señales
dolorosas y nosotros aún y así
no lo escuchamos, le ponemos un parche
y podemos seguir tirando. Cambiamos la
manera de alimentarnos, pero no cambiamos
la conducta, continuamos siendo severos
con nosotros y no nos damos cuenta de
que no siempre es lo que le damos al cuerpo,
sino como alimentamos la mente. Son los
malos recuerdos y acciones similares que
repetimos y creamos en nuestra mente.
Este es el gran veneno para el cuerpo.
Y sale de nosotros.
Este método no tiene un orden,
no sigue un protocolo; es decir que
no siempre empezaremos trabajando la misma
zona, sino que observaremos cual es
la zona que está más comprimida
o se encuentra en torsión.
Lo primero que empezamos a comprobar es
la longitud de los maleolos. O bien mirar
si hay una oreja más alta que la
otra. Esto ya es una buena base para ver
si hay una cadera en anteversión
o retroversión. Hay muchas maneras
para desenrollar una madeja y en el método
de orientación corporal Kidoc,
lo que hacemos es empezar a buscar el
punto de conexión de la emoción
y la lesión. Para empezar a tirar
del hilo.
El trabajo es manual. No necesitamos
más que unas manos y una mente
receptiva que sea capaz de interpretar
el mensaje del cuerpo, que intenta
transmitir y cual es el punto más
débil a tratar.
Que debilidad transmite el paciente y
su forma de moverse a la hora de hablar
o pedir lo que necesita. Como vive el
dolor y cual es la posición dominante
de su estructura.
Cada vez se reconocen más los
problemas psicosomáticos y como
estos nos pueden llegar a crear enfermedades
físicas.
Con
el método Kidoc de orientación
corporal lo que se intenta en todo
momento es favorecer el cambio de la estructura
corporal, para poder llegar a la
emoción. La mitad de las veces
los pacientes no relacionan esas cosas,
ya que están acostumbrados a colocar
parches y a tratar al cuerpo y la emoción
como cosas divididas. Pero cuando empezamos
a relacionar acontecimientos que están
pasando en sus vidas y la relación
que estas representan en relación
a la lesión que sufren en el momento
de venir a nuestra consulta, se dan cuenta
de esta interrelación. Lo importante
es darse cuenta, aquí es donde
interviene la magia del aprendizaje cuando
integramos la emoción y la lesión
y aprendemos de nuestros errores.
Ver
vídeo demostrativo
Fuente: Kika Gómez Puertas
Recomendamos
visitar su página web www.kidoc.net
para saber más de la autora y ver
sus próximos cursos. Destacamos
su libro "Tiempo de silencio y
reflexión" Donde recoge
algunas de las reflexiones que definen
su forma de trabajar y su gran sensibilidad
plasmada en palabras.