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Xosé
Ramil / Redacción CanalSolidario.org
Mientras que el discurso internacional hace
hincapié en el período de
transición que vive la República
Democrática del Congo, tras el fin
de una guerra que ha provocado tres millones
de muertes, y define la situación
del país como en fase de desarrollo,
Médicos sin Fronteras (MSF) mantiene
que existe una catástrofe humanitaria,
incluso peor que la de Níger o Darfur.
"Hay
una diferencia abismal entre el discurso
nacional e internacional y la realidad del
país, con tasas de mortalidad que
doblan, y en algunas áreas triplican,
el umbral de emergencia", señala
Ofelia García, responsable de programas
de MSF en República Democrática
del Congo.
Tras
un estudio realizado durante los últimos
meses, MSF constata que las tasas de mortalidad
son altísimas incluso en las zonas
no conflictivas, hay una falta generalizada
de acceso a los servicios de salud y la
violencia es constante.
A
las lamentables estructuras de salud, vías
de acceso destruidas y existencia de campos
de minas, Médicos sin Fronteras señala
un factor determinante que impide el acceso
a la salud de la mayoría de la población,
la imposición de un cobro a los pacientes.
Aunque
esta tasa no se aplica en situaciones de
emergencia, la República Democrática
del Congo está considerada como en
fase de desarrollo, por lo que se aplica
el cobro cuando una parte de la población
ni siquiera funciona con dinero, sino con
el trueque.
"En
la provincia de Katanga, entre el 70 y 80%
de la población vive por debajo del
umbral de pobreza, por lo que la visita
de un paciente al centro de salud puede
poner en riesgo la estabilidad económica
de toda la familia", apunta Christelle
Boulanger, responsable de asuntos humanitarios
de MSF.
Para
Boulanger, el hecho de que el discurso internacional
hable de período de transición,
impide que se lleven a cabo actuaciones
de emergencia. "Los programas internacionales
no son de emergencia y dejan fuera a una
importante parte de la población".
MSF
lleva tiempo enfrentándose a donantes
internacionales, como el Banco Mundial,
por promover la imposición de una
tasa para acceder a los servicios de salud
en la mayoría de los países
africanos y parte de Latinoamérica.
Una
política, por otra parte, con la
que están de acuerdo la mayoría
de los países receptores y algunas
organizaciones humanitarias, ya que su objetivo
sería evitar el abuso y colapso de
los servicios de salud. A ello se añade,
también, la supeditación de
muchas ONG que reciben fondos de estos donantes.
El
sistema de cobro, en principio simbólico,
por acceso a los servicios de salud fue
creado hace 30 años con el objetivo
de que los sistemas sanitarios de los países
pobres fuesen sostenibles. Para Médicos
sin Fronteras este sistema ha sido un fiasco
absoluto.
Más
información:
Médicos
sin Fronteras en República Democrática
del Congo
Publicación:
Entre emergencia y desarrollo. Cuestionamiento
de las prácticas humanitarias
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