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Los
aditivos son sustancias que son adicionadas
al alimento de forma intencionada para modificar
una característica organoléptica,
para mejorar o facilitar el proceso de
elaboración o para asegurar su correcta
conservación y almacenado. Son
componentes que por sí mismos no
constituyen un alimento, ya que no tienen
valor nutritivo o éste es irrelevante.
Todos los aditivos deben tener una utilidad
demostrada y ser seguros antes de su
aprobación, realizándose evaluaciones
constantes, estando siempre bajo vigilancia.
Si se utilizan en un alimento, se debe indicar
de forma obligatoria en el etiquetado. La
seguridad de los mismos se evalúa
administrando diferentes dosis por vía
oral a como mínimo dos especies de
animales de laboratorio, con la finalidad
de conocer los efectos tóxicos
que puede producir el aditivo y los niveles
máximos que no producen efectos tóxicos
en humanos. Se hacen estudios de toxicidad
aguda, subaguda y crónica, donde
se dan diferentes dosis del aditivo durante
períodos de tiempo variables, hasta
un año. Una vez finalizado el estudio,
se sacrifican a los animales y se les realiza
la autopsia -aspecto a tener doblemente
en cuenta, por un lado se trata de efectos
en animales y no en personas, y por otro,
¿qué culpa tienen los pobres
animalitos de que a nosotros nos guste comer
en exceso y alimentos del todo innecesarios?.
También se controlan posibles efectos
sobre la reproducción, efectos teratogénicos,
mutagénicos y cancerígenos.
Leído esto -parte teórica-
se podrían cuestionar diferentes
aspectos que ahora y en futuros escritos
-dada la extensión del tema- trataré
de abordar.
Cada aditivo tiene, según la Unión
Europea, asignado un código formado
por la letra E seguida de tres o a veces
cuatro cifras. Cada país tiene unas
listas de aditivos permitidos y prohibidos
-obviamente esto hace que pensar, y resta
fiabilidad a estas listas-. De las tres
o cuatro cifras que van a continuación
de la letra E, la primera hace referencia
al tipo de aditivo:
E
1 Colorantes E 5 Acidulantes
E 2 Conservantes E 6 Potenciadores del sabor
E 3 Antioxidantes E 9 Edulcorantes
Solo
me ocuparé de los colorantes: se
usan para obtener uniformidad de color,
para recuperar el color perdido por tratamientos
tecnológicos y para obtener productos
de imitación. No están permitidos
para hacer pasar un alimento de una calidad
por otro o para disimular un deterioro.
Se clasifican en naturales y artificiales.
Estos aditivos, pueden resultar peligrosos
para la salud, por ejemplo, en Alemania
cada año 10000 personas sufren urticaria
como reacción alérgica; un
10 % de las personas asmáticas sufren
crisis de asma debido a los colorantes azoicos.
Además de ser del todo inútiles,
solo mejoran la apariencia, constituyendo
en muchos casos un engaño y una práctica
inaceptable.
Los más desaconsejables son
los del grupo de los azoicos, ya que no
se conocen suficientemente sus acciones
en el organismo y han traído problemas
de alergias y trastornos del comportamiento
en niños: E-102, E-110, E-122, E-123,
E-124, E-127, E-128, E-129, E-154, E-155,
E-180. En los países nórdicos
están prohibidos casi todos los colorantes
artificiales, estando autorizados 9 en Estados
Unidos y 23 en España. Otros están
prohibidos, como el
E-103, E-105, E-111
desde 1978, lo
que hace pensar, cuantos de los ahora permitidos
lo estarán en un futuro?
Algunos colorantes autorizados en España:
E-100 Curcumina: es un colorante
natural -aunque se obtiene también
químicamente- procedente de la cúrcuma,
y componente del curry. Experimentos con
animales revelaron efectos secundarios sobre
la glándula tiroidea. Se encuentra
en embutidos crudos, frutas y hortalizas
elaboradas, mantequillas, quesos, mostaza
E-102 Tartrazina: es una sustancia
muy soluble y que se elimina fácilmente,
pero a dosis elevadas puede sufrir metabolismo
intestinal dando aminas aromáticas,
que son cancerígenas. Puede provocar
reacciones alérgicas en personas
asmáticas o que toleran mal la aspirina,
picazón, rinitis, trastornos del
sueño en niños. Se usa mucho
en repostería, conservas, caramelos,
como sustituto del azafrán en la
paella
E-120 Cochinilla: es un colorante
de origen animal producido por ciertos insectos.
Hacen falta 100.000 hembras de este insecto
para producir 1 kg. de producto. Puede ser
peligroso, sobre todo, para los niños
o si se mezcla con analgésicos. Experimentos
en ratas reflejan disminución del
crecimiento, proliferación del tejido
del bazo en conejos.
E-123 Amaranto: es un colorante rojo
de síntesis artificial. Investigaciones
señalaron que puede producir cáncer,
alteraciones en los cromosomas, reacciones
alérgica. Está prohibido
en Estados Unidos desde los años
70. En España solo se autoriza
para huevas de pescado, vinos y bebidas
alcohólicas.
Estos son sólo algunos de los colorantes
usados, no debemos olvidar, que algunos
alimentos contienen múltiples aditivos
y que si hacemos una o varias comidas al
día con este tipo de alimentos (bollería
industrial, helados, golosinas, embutidos
)
es fácil ingerir cantidades significativas
de éstos componentes. Es un factor
que se debería tener más en
cuenta a la hora de seguir una alimentación
adecuada.
Abel
De Toro (Homeópata-Experto
en Herbodietética)
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